[…] Ese fino olfato callejero, una de sus señas de identidad, le ha servido a Baylón para conservar una suerte de inocencia en la mirada al serviço de un punto de vista no contaminado, nada sofisticado. Rehuye la mirada directa que fuerza al modelo, le predispone, le obliga a posar. A la frontalidad antepone la franqueza. Más que el acoso y derribo, prefiere el acercamiento por la tangente. Mucha franqueza, algo de picardía, cierto desparpajo y excelentes reflejos son los ingredientes básicos de la fórmula Baylón, de la fotografía natural, tal como él la concibe: […]

Quico Rivas, Madrid 2007