El humo de un cigarrillo se consume en un cenicero: una fotografía sobre el tiempo que pasa. Un gato escuálido se introduce en la casa a través de un cristal roto. Una fotografía sobre la supervivencia. ¿Qué hace que sean grandes fotografías? ¿Qué convierte a Baylón en un fotógrafo tan grande? No soy ni español ni gitano pero cuando se escucha a Camarón o a Jimi Hendrix, se sabe, o más bien se siente, que estamos ante una fuerza de la naturaleza, un genio, algo que nos supera, que trasciende todo. Con un resultado tan sencillo como puede ser una imagen, tenemos ante nosotros la esencia de la vida. Baylón sabe trasmitir ese feeling, es el Camarón de la fotografía. ¡De eso no hay duda! (…) Lo visito a menudo en Madrid; lo conocí hace años (…) y nos íbamos a recorrer a pie la ciudad haciendo fotografías muy diferentes, mirando, observando, riendo… Pero siempre estábamos en un constante ESTADO DE FOTOGRAFÍA, todo el tiempo despiertos, ¡al acecho! y ese deambular de amigos se convertía en algo aún más apasionante ya que nuestras fotografías no se parecen en nada. Pero, poco a poco, empecé a ver los "Baylones" que él fotografiaba; él con formato cuadrado, yo con el rectangular de la vieja Nikkormat (…). Un día, un crítico me dijo: "¿Pero, por qué te gusta tanto Baylón?". Mi respuesta es sencilla: porque es sincero. Lo que ve nos lo trasmite con sinceridad. Además, la forma de las imágenes también participa en el contenido: son fotografías fuertes, tomadas con rapidez pero con un mensaje perfectamente comprendido desde el primer encuadre. (…) Baylón es un maestro de la visión, nos muestra la realidad sin maquillaje. El surco de tiempo que separa la misma mujer desde junio de 1990 a diciembre de 1990 nos explica que no es un chiste. Es la vida en toda su crudeza. Esa mujer ha sufrido tanto en seis meses. No nos lo dice para que simplemente nos demos cuenta. Con esas dos imágenes tan fuertes denuncia, nos grita que no debemos olvidar a los olvidados. Por eso es un fotógrafo tan grande, porque dice la verdad. Es la anti-moda. Nunca habla para seducir, está muy lejos de las modas y de las tendencias. Él está en comunión con la vida: nada es más "moderno" que eso, como dice la gente enterada. Porque sus fotos sirven para que todo cambie, para ser conscientes y no para gustar. Baylón, eres el fotógrafo por excelencia, y has comprendido perfectamente el gran papel de la fotografía: el tono justo. Tu amigo Plo.
"Transcribir la realidad con naturalidad, sin intervenir en lo que estas viendo. Sin componer la escena, sin modificarla. No agredir, no maquillar. Fotografiar a los personajes tal como son, tal como se muestran, y no como al fotógrafo le gustaría que fueran". Sobre el papel parece fácil, pero a la hora de la verdad requiere buenas dosis de mano y de olfato, cualidades difícilmente mensurables. Tener pellizco, que diría una cocinera. Para que un fotógrafo sea completo es tan importante tomar la imagen como, después, saber cocinarla en el laboratorio, sobre todo si trabaja en blanco y negro, caso de Baylón y de la inmensa mayoría de los grandes fotógrafos que en el mundo son y han sido. Soy de los que creen que la fotografía en color, salvo honrosas excepciones, tiene como un sospechoso aire a comida precocinada. En todo caso, y para acabar con palabras del propio fotógrafo, lo que él pretende es depurar su estilo austero y sin florituras, y conseguir "imágenes contundentes, que no dejen lugar a dudas, que no precisen de palabras…". Cuando en torno suyo se hace el silencio ¡esa es la foto! Cuando alguien dice: bonita…, "la hemos jodido".
[…] Ese fino olfato callejero, una de sus señas de identidad, le ha servido a Baylón para conservar una suerte de inocencia en la mirada al serviço de un punto de vista no contaminado, nada sofisticado. Rehuye la mirada directa que fuerza al modelo, le predispone, le obliga a posar. A la frontalidad antepone la franqueza. Más que el acoso y derribo, prefiere el acercamiento por la tangente. Mucha franqueza, algo de picardía, cierto desparpajo y excelentes reflejos son los ingredientes básicos de la fórmula Baylón, de la fotografía natural, tal como él la concibe: […]
Quico Rivas, Madrid 2007